NUEVOS TIEMPOS

Hemos podido comprobar, que un acto tan básico como el alimentarse, puede escenificarse desde  la manera más sutil y a la misma vez tan espectacular.

Los cánones en gastronomía han ido cambiando al ritmo de los tiempos, lo correcto hace unos años, ha pasado hoy a quedar obsoleto, cada vez somos más exigentes, el listón a los profesionales se les pone cada vez más alto, signo de la evolución, y del carácter esencial, que está tomando todo lo concerniente a la alimentación, y más concretamente, con la cocina aplicada a eventos profesionales.

Hoy se deben tener en cuenta, multitud de parámetros a la hora de acertar en una boda; ya hemos visto, lo importante que es saber el origen de nuestros invitados, para no cometer errores de bulto en conceptos tan esenciales, cuando se trata de materias primas y conceptos culturales y religiosos; así, como en acertar, dependiendo de unos perfiles muy bien representados, por ciertas figuras de personajes, que diferencian distintos tipos de  status de población, asidua a participar en este tipo de eventos.Otro aspecto a tener en cuenta, son las expectativas creadas por los diversos destinos, que son propuestos para ser sedes congresuales; así como tomarse de manera  muy profesional, y en base a un programa bien definido, el hacer un “proyecto gastronómico equilibrado” y lleno de productos y materias primas de primer orden, atendiendo a las peculiaridades de la zona, de su cultura, de sus platos más populares, así como su transformación en la actualidad, a presentaciones más sofisticadas y vanguardistas.

También hemos observado, como la escenificación hoy día, se ha convertido como un plató de televisión permanente y en directo, donde todos somos actores de una representación, y como no podían faltar: las luces, los decorados, la ambientación, el glamour, la música, son hoy día imprescindible para acometer una buena obra ó evento en nuestro caso.

La imagen de las cosas son mucho más que las propias cosas, y sobre todo impera su comunicación.

Hoy día no se puede dejar nada a la improvisación, y en gastronomía, todavía con más razón, se deben acometer por verdaderos profesionales, proyectos de restauración equilibrados y pensados a quien van a ser dirigidos, estudiando todos los pormenores que lo rodean.

El éxito de la gastronomía en una boda, supone un afianzamiento de estos en el mercado,  participando activamente en el éxito de su convocatoria, y en sus resultados a la hora de conseguir el aprobado de sus asistentes y de sus organizadores.

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