NUEVOS CONCEPTOS

Han pasado muchos años, y el modelo de bodas tradicionales ha cambiado muy poco. Cuando nos invitan a una boda, no sabemos si alegrarnos ó todo lo contrario, pues todavía quedan vestigios en nuestra memoria de las últimas a las que hemos  asistidos y en casi todas los recuerdos soporíficos superan increíblemente a los más divertidos.
No nos tenemos que olvidar que un evento de estas características debía de recordarse como una gran fiesta, como uno de los días más felices de uno de mis mejores amigos ó de un familiar muy cercano, pero el protocolo que muchas veces implantamos en este tipo de actos, nos obliga a guardar un tipo de formas que hace prácticamente imposible conseguir que nos lo pasemos relajadamente bien.

Cuando decidimos casarnos, nuestro objetivo primordial es que ese día tan particular se alargue eternamente, cuanto más mejor, nuestro inconsciente nos intenta convencer que para quedar bien, todo debe ser cuanto más abundante mejor, que el aperitivo de dos horas mejor que una, que si ponemos cuatro platos mejor que tres, que si la barra libre es de  seis horas mejor que cinco,  si damos más, mejor que menos;  cuando la experiencia nos demuestra a toro pasado todo lo contrario, que lo más elegante es coordinar bien los tiempos, cada cosa en su momento, y en cada momento los más adecuado.

El concepto de Bodas visto desde la óptica del invitado difiere bastante de la del anfitrión; cuando nos ponemos a organizar la nuestra, en ningún caso pensamos en los demás y por tanto perdemos el sentido de la objetividad y del cómo deben de ser las cosas.

No todas tienen los mismos parámetros, su horario, el número de comensales, el tiempo y la climatología, el perfil de sus invitados, sus expectativas, el lugar de celebración y sus condicionamientos, la facilidad del restaurador que  encuentra en esas instalaciones ó la duración del banquete; al fin y al cabo,  se trata, por decirlo de alguna manera, de confeccionar un traje a la medida en cada caso, y de esa forma acertaremos de pleno y conseguiremos el objetivo propuesto, pasarlo bien y no sufrir en el intento.

Debemos hacer un examen previo de cómo queremos que recuerden nuestra  boda, y así poder aplicar los elementos necesarios para que ésta se haga realidad.

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