COORDINAR HORARIOS

Qué difícil es acertar con los tiempos en una boda, la novia llega siempre tarde, es la tradición, el cura siempre se alarga con el sermón y la firma de los testigos nunca se tiene en cuenta, para empezar ya llevamos más de media hora de retraso y todavía no hemos empezado.

Es prioritario en cualquier tipo de eventos que se precie, ser puntual en sus actuaciones, y las bodas por mucho que queramos disculparlas, deberían ser ejemplo de actos bien organizados y coordinados, si de verdad queremos quedar muy bien con nuestros invitados y no hacerlos sufrir más de lo que se debe en estos casos.

Ya nos hemos pronunciado en el pequeño retraso de la novia a su llegada a la iglesia, es la tradición, y las tradiciones están para cumplirse, pero a partir de estos momentos vamos a regular los tiempos de tal manera que vuestros invitados os lo agradecerán eternamente.

Una vez terminada la ceremonia del casamiento y posterior firma de los testigos, es habitual que algunas amigas y amigos de los novios les esperen a la salida de la iglesia con el fin de felicitarles y a veces se suele tirar  granos de arroz ó pétalos de flores, pero lo lógico y ético, en estos casos, es que la mayoría de los invitados permanezcan en sus lugares y así poder ver desfilar a los novios en su paseo nupcial hacia la puerta.

Siguiendo las normas protocolarias, una vez fuera del recinto de la ceremonia, los novios deben  emprender el camino hacia el lugar de celebración,  donde recibirán uno por uno a sus invitados, los cuales les felicitarán y desearán un matrimonio lleno de felicidad.

De esta forma, hemos evitado dobles saludos y besos, tanto a la salida de la iglesia como a la llegada al banquete, esta actuación resulta mucho más elegante, y a su vez,  hemos conseguido poner un poco de orden a la salida de la ceremonia, ya  que todo el mundo se lanza a la caza del beso de la novia y del abrazo del novio, con el consiguiente retraso en la mayoría de los casos, de más de una hora. Los novios empiezan a tener el control de su día más feliz, disfrutando del aperitivo con las personas con quienes de verdad quieren compartirlo, por contra, si su llegada fuese posterior a la de sus invitados, volverían a sufrir la misma avalancha de abrazos y besos, que pocos minutos antes, hubiesen sufrido a la salida de la iglesia, sumergiéndose en una nube de la que será difícil salir.

De esta forma el aperitivo se puede dar en tiempos y formas, todos los invitados van llegando, saludan a los novios y el servicio de  catering los va atendiendo con solemnidad, como cada uno de los invitados se merecen.

A la hora de sentarse al almuerzo ó la cena, siempre tenemos que tener en cuenta entre 15 y 20 minutos para que todos ocupen su asiento, que como es habitual estará asignado por mesas; muy importante en estos casos que los propios novios se sienten los primeros, de lo contrario nadie se sentará y empezaremos a acumular retrasos, con la consiguiente desesperación de los invitados.

Y para terminar, las exageradas horas de barra libre que nos planteamos, lo ideal que sean las que sean, se vivan con intensidad, pero por alargar el tiempo no nos lo vamos a pasar mejor.

Lo importante, como habréis podido deducir, después de haber asistido a multitud de actos sociales y bodas, es que el tiempo, ese tesoro tan preciado por todos, transcurra con fluidez,  sin esperas, sin retrasos; que podamos llegar a la conclusión, que hemos disfrutado de cada minuto que ha pasado y no de las horas que hemos tenido que esperar para disfrutar un minuto.

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